Encontré en el Website de Enfermería y Fisioterapia de Toledo, una descripción bastante exhaustiva de la forma en que ser presentan los pacientes en estado de crisis aguda con riesgo suicida, esto nos alerta de evitar los clichés, creyendo que todos los pacientes son iguales, con lo que corremos riesgo de no realizar bien nuestra tarea, no pudiendo hacer realmente Prevención.
Tenemos que considerar que:
“Aunque la
mayoría de malos pacientes deprimidos expresan algún tipo de idea suicida, sólo
algunos llevarán a la práctica tan infausto sentimiento. La mayoría la
desechará por miedo a experimentar dolor antes de la muerte, por creencias
religiosas contrarias a tal práctica o por no querer infligir un dolor
emocional a sus seres queridos. Otros no se quitarán la vida por un profundo
sentido de responsabilidad (*) hacia sus hijos, conyugue, trabajo u otras
situaciones. Algunos no se encuentran dispuestos a separarse de relaciones
significativas (**), mientras que otros, aunque afectos a una depresión
patológica, siguen pensando que pueden mejorar y mantienen esperanzas de cara
al futuro”.
“Sin embargo,
algunos pacientes parecen estar siempre en la cuerda floja, vacilando entre sus desdichados pensamientos suicidas y su fuero interno que les impide ponerlo
en práctica. Este tipo de enfermo habla constantemente sobre su deseo de estar
muerto, el dolor de una vida sin sentido, su tétrico y sombrío futuro y su mala
suerte. Repite una y otra vez que en su vida no hay nada ni nadie que merezca
ser vivido y que todo lo que hace le sale mal.”
“El enfermo
suicida en activo puede telefonear con frecuencia a otras personas para
expresarle sus pensamientos en relación con la muerte. También puede escribir
largas y prolijas cartas en las que amenaza con quitarse la vida. Tal vez
realice demostraciones suicidas, como cortarse superficialmente las muñecas con
el filo de un cuchillo o tomar una sobredosis de pastillas, llegando a pedir
más agua para poder deglutirlas mejor. Es posible que se golpee repetidamente
la cabeza contra la pared o que abuse del alcohol antes de conducir, hasta el
punto de que pueda verse envuelto en un accidente de automóvil (***).
La mayoría de los pacientes hablará abiertamente sobre sus
ideas perturbadoras y los planes específicos para el suicidio. Sin embargo, también hay otros
que no actúan así, pese a lo cual es necesario evaluarlos rigurosamente con el
fin de establecer la urgencia de la situación. Es importante recordar que la
mayor parte de los enfermos son ambivalentes en lo que respecta a sus acciones
y normalmente pueden ser persuadidos de que existen otras opciones distintas
del suicidio (****).
“La
comunicación del suicidio acostumbra a ser una petición de ser salvado más que
una declaración del acto en sí, (*****)